En Honduras, tras el golpe de estado, los periodistas y medios independientes están sometidos por el ejército bajo un “cerco mediático” que intenta callar a quienes tratan de ofrecer información mas allá de la versión oficial.
En su editorial de este sábado lo ilustra diario Tiempo.
“TIEMPO, el Diario de Honduras, está siendo sometido a presiones para que entre a formar parte de un cerco mediático que haga imposible a la nación hondureña el conocimiento objetivo de la situación histórica presente, y que ha tornado a ser la crisis constitucional más profunda de su historia”.
Desde el instante en que el Presidente Manuel Zelaya, fue reducido y exiliado por militares, el siguiente paso fue controlar a los medios independientes.
El Gerente de Radio Globo, Alejandro Villatoro, denunció en una carta: “A las seis de la tarde, un comando militar integrado por unos sesenta elementos del ejército, tomaron por asalto las instalaciones físicas de la radio, nos sacaron del aire y los compañeros que en ese momento se encontraban en el establecimiento ( Alejandro Villatoro, propietario, los periodistas Lidieth Diaz, Rony Martinez, los operadores Franklin Mejia y Orlando Villatoro) fueron objetos de amenazas a muerte, golpes e intimidaciones”.
Globo era una de las pocas emisoras que informaba sobre lo que ocurría en Honduras, mientras la prensa de derecha desvió su programación. La emisora había presentado un análisis según el cual un 95% de los medios de ese país dejaron de transmitir cualquier tipo de información relacionada con el golpe de Estado.
Las acciones pasaron del bloqueo y cierre a la agresión. Decenas de comunicadores fueron atacados por militares, policías y por manifestantes.
Una reportera de Telesur y un corresponsal de la Agencia AP fueron detenidos momentáneamente. “Ya nos soltaron. Esto fue un secuestro. Nos sacaron del hotel Marriot a punta de fusil a cuatro periodistas de AP y tres de TeleSur y nos llevaron a Migración”, informó Adeian Sivori a las 5:05 p.m., cuando se trasladaba en una camioneta de la agencia de AP.
Las agresiones, capturas y amenazas han continuado toda la semana. “Mario Amaya, fotoperiodista de El Diario de Hoy fue capturado. Tres policías lo agarraron. Uno de ellos le dijo: “Ándate a la m… para tu país hijo de p…”. Amaya no puso resistencia y fue conducido a una acera donde eran concentrados varios de los manifestantes capturados. Otro agente se le aproximó y le propinó un garrotazo en la cabeza y dos más en ambos brazos.
A consecuencia de la golpiza, Amaya resultó herido en su cabeza y su equipo fotográfico sufrió daños”
Las acciones contra los periodistas han obligado a emitir un pronunciamiento a la OEA. “La Relatoría Especial recibió información según la cual desde el 28 de junio de 2009 en Honduras, los medios de comunicación nacionales internacionales habrían sufrido graves limitaciones que les impiden realizar su labor libremente”, expresa el comunicado.
Llama la atención la tibia reacción de instancias como la Sociedad Interamericana de Prensa, Asociación Interamericana de Radio Difusión y los medios locales. Todos ellos hablaron hasta la saciedad con el cierre de RCTV de Venezuela pero casi nada de Honduras.
Como dice Iván Montecinos “son timoratos al no atreverse a condenar enérgicamente esta repudiable acción y más bien tratan de justificarla, sin importarles los valores éticos y democráticos del periodismo….en Honduras se ha declarado una cacería de medios y periodistas independientes.
La SIP, esta institución no condena enérgicamente a las autoridades golpistas por la grave violación a la libertad de expresión, ni tampoco les exige terminar con la brutal represión en contra de los medios de comunicación que tienen todo el derecho a informar libremente. Parece ser que los ejecutivos de la SIP no han visto por televisión los brutales atropellos contra los periodistas”.
Este golpe de estado deja al descubierto la tolerancia de algunas instituciones que tradicionalmente se han presentado como grandes protectores de la libertad de expresión. Demuestra que defienden empresas no principios, ni valores. Eso solo nos interesa a los periodistas.
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Terrible.
Me he entarado de muchas cosas y publicado otras gracias a los correos enviados por amigos hondureños.
Me pongo a pensar: si el actuar de las fuerzas militares fue asi con la misma prensa, no quiero ni imaginar cómo se comportarán con la sociedad civil.
Estamos al tanto de todo esto.
Saludos