Tras los hechos en Honduras esperaba encontrar en los periódicos matutinos titulares que reflejaran la condena de la comunidad internacional al golpe de estado perpetrado por militares contra el Presidente, Manuel Zelaya.
Para mi sorpresa y frustración encontré noticias y editoriales que tratan de justificarlo.
Ningún periódico lo califica como golpe de estado: “Congreso depone a Zelaya”, destaca La Prensa Gráfica; y el Diario de Hoy titula, “Deponen a Manuel Zelaya”.
La definición de golpe de estado es clara: “Actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridades existentes”. Y eso es lo que ocurrió en Honduras. Ni más, ni menos.
Pero mas preocupante es ver en sus editoriales justificaciones y hasta respaldo a un hecho rechazado por la comunidad internacional, contrario a la democracia y que atenta contra la estabilidad regional.
El último golpe de Estado en Honduras fue el 3 de octubre de 1963 contra el Presidente Ramón Villeda Morales (Pajarito), encabezado por Oswaldo López Arellano.
En su Nota del Día, el Diario de Hoy “justifica su derrocamiento” al decir que se apartaba de preceptos democráticos: “Cualquier otro esquema, incluido el camino que estaba tomando Honduras con Zelaya, es una burla a la democracia, su negación. Los plebiscitos no pueden pasar sobre libertades esenciales o anular de hecho la democracia, como lo consigna la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Un país no puede abandonar el orden parlamentario, la discusión pública de su problemática y elecciones informadas, secretas, contabilizadas por cuerpos independientes y calendarizadas, sin destruir la democracia. Y eso es precisamente lo que intentó hacer Zelaya y que para muchos justifica su derrocamiento”.
El editorial de La prensa Grafica analiza: “Estamos pues ante dos demasías: la del Presidente ahora sustituido, que quiso anteponer lo político al imperio de la ley; y la del poder establecido, que al no hallar vías de solución legal, optó por la medida de fuerza.
Habría que asegurar dos cosas: que no se intente socavar el orden constitucional bajo pretextos “revolucionarios”, en ninguna parte; y que no se permita el recurso de la fuerza para resolver conflictos de naturaleza política”.
Fiel a su tradición progresista, diario Co-Latino es el único que no sólo condena si no que ademas llama a la movilización a favor de la democracia en Honduras. “Es sintomática de la naturaleza grave del evento, que ha puesto de manifiesto una vez mas, el peligro que representan las fuerzas armadas alineadas a las oligarquías retrógradas.
La restitución del Presidente Zelaya, entonces, no es tarea sólo de los hondureños, sino de la comunidad mundial, en general, y regional, en particular.
Sin lugar a dudas, la comunidad internacional, América Latina, la región centroamericana, pero, fundamentalmente, las mentes democráticas, tienen una tarea histórica, revertir el bochornoso golpe militar oligárquico en Honduras, y restablecer a su Presidente Manuel Zelaya, sin concesiones.”
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